El presidente Donald Trump anunció este jueves un cambio significativo en su estrategia de seguridad: Kristi Noem dejará de ser la secretaria de Seguridad Nacional (DHS). Aunque el mandatario elogió los «espectaculares resultados» de su gestión, especialmente en la ejecución de deportaciones masivas, su salida marca el fin de un periodo de alta tensión.
Noem no se retira del gobierno, sino que asumirá el nuevo cargo de enviada especial para el «Escudo de las Américas», una iniciativa de seguridad regional que será presentada formalmente este fin de semana en Florida ante diversos líderes latinoamericanos.
La gestión de Noem estuvo marcada por una política de mano dura que, si bien cumplió con las promesas de campaña de Trump, terminó por desgastar su imagen pública y política. El punto de quiebre ocurrió tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes migratorios en Mineápolis.
La controversia escaló cuando Noem calificó a las víctimas como «terroristas domésticos», declaraciones que detonaron críticas incluso dentro de las filas republicanas y aumentaron la presión de la oposición demócrata, que hoy celebra su salida como un paso necesario, aunque insuficiente.
Para ocupar la titularidad del DHS a partir del 31 de marzo, Trump ha seleccionado al senador de Oklahoma, Markwayne Mullin. El mandatario describió a Mullin, un exluchador de artes marciales mixtas, como un «guerrero MAGA» capaz de implementar con firmeza la agenda de seguridad fronteriza.
Mullin ya ha iniciado su proceso de acercamiento en el Capitolio, asegurando que su enfoque principal será mantener la seguridad de la patria y combatir el crimen transnacional, alejándose —según sus palabras— de las divisiones partidistas.
Este relevo ocurre en un momento crítico para el Departamento de Seguridad Nacional, que actualmente enfrenta una parálisis financiera por la falta de acuerdos en el Congreso.
Mientras figuras como Corey Lewandowski también dejan sus puestos de asesoría en el departamento, los analistas sugieren que estos movimientos son un intento de la Casa Blanca por suavizar las tácticas operativas ante el rechazo social, sin abandonar el núcleo de su política migratoria de «Estados Unidos primero».
Con información de BBC
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