Ante el anuncio de diversas movilizaciones en la capital del país, autoridades de la Ciudad de México comenzaron desde tempranas horas del martes la instalación de vallas metálicas en varios puntos del primer cuadro capitalino, con el propósito de proteger edificios históricos, oficinas gubernamentales y comercios ubicados en la zona del Zócalo.
Las estructuras, de gran tamaño y reforzadas con soldadura, fueron colocadas alrededor de Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana y calles aledañas como Moneda, Corregidora, 20 de Noviembre y Pino Suárez, restringiendo el paso peatonal y vehicular. La escena del centro histórico luce alterada: los turistas caminan entre cercas metálicas y los comerciantes reportan afectaciones por la baja de clientes.
La medida preventiva responde a las protestas convocadas por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que anunció un paro nacional los días 13 y 14 de noviembre, además de una movilización del colectivo “Generación Z” para el 15 de noviembre. En total, se prevé la participación de más de 90 mil maestros y de cientos de estudiantes de instituciones como la UNAM, el IPN y la UACM.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC-CDMX), se desplegaron cerca de 3 mil 500 elementos policiales, incluidos agrupamientos Ateneas, Granaderos y personal de tránsito, además de drones de vigilancia para monitorear el desarrollo de las marchas y evitar actos vandálicos. El operativo busca mantener el orden y garantizar la seguridad en las inmediaciones del Zócalo.
Los comerciantes del Centro Histórico, sin embargo, expresaron preocupación por las pérdidas económicas que podrían registrarse. La Canacope estimó que los cierres parciales podrían provocar pérdidas de 12 a 15 millones de pesos diarios, afectando principalmente a negocios de alimentos, artesanías y comercio informal.
Entre la seguridad y la incomodidad, el corazón de la ciudad permanece rodeado de vallas, reflejando el esfuerzo de las autoridades por prevenir disturbios sin perder de vista el impacto que las medidas generan en la vida cotidiana del Centro Histórico.
Con información de Excelsior
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