Un sistema insostenible

0
387

Otra alerta sobre el esquema de pensión del Isstey

El panorama no es halagüeño: el problema en el Instituto de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado de Yucatán (Isstey) por el sistema de pensiones estallará a corto plazo si no se le hace frente con una reforma legal de fondo.

Es el diagnóstico que plantea Santiago José Pérez Arjona, presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), Grupo Yucatán, después de analizar la situación que prevalece en el esquema de pensiones y jubilaciones de los burócratas ante la tendencia deficitaria de la institución.

En sus condiciones actuales, financieramente es un sistema insostenible, dice el maestro en Impuestos.

Hace unos días publicamos que Álvaro Garza R. de la Gala, expresidente del IMEF en Yucatán, también expuso la necesidad de reformar la Ley de Seguridad Social para los Servidores Públicos del Estado de Yucatán, a fin de resolver el problema de fondo de las pensiones.

El exdirigente indicó que el gobierno del Estado no debe patear más la lata, como se hizo en anteriores sexenios, y sí formar una mesa de especialistas para trabajar en esas modificaciones.

Entrevistado en sus oficinas, el maestro Pérez Arjona subraya que si no se atiende el tema se comprometerán seriamente las finanzas del Estado, por las aportaciones extraordinarias que tendrá que hacer el Ejecutivo al Isstey.

Es decir, enfatiza, se verán afectados los servicios de salud, de infraestructura, de seguridad y otros porque de algún lado tendrá que tomar recursos el gobierno del Estado para hacer frente a las pensiones y jubilaciones.

“De alguna manera, si los recursos (de las pensiones) no son suficientes se van a tomar rubros del gasto público”, alerta. “Es un tema que puede poner en riesgo en los próximos siete, ocho o nueve años el ejercicio de los recursos en rubros que necesita toda la población… Y allí no son solo los jubilados, sino que ya se verán afectados todos los yucatecos”.

El presidente de IMEF-Yucatán recalca que el problema de las pensiones afecta a todo el mundo y también tiene manifestaciones en todo México, como las que se ven ahora en el esquema del Isstey.

Señala que no se debe perder de vista que la expectativa de vida de las personas es mayor y esto impacta en la estructura de pensiones.

“En 1970, la esperanza de vida era de alrededor de 60 ó 61 años, y es cuando se comenzaron a concebir prácticamente todas las leyes de pensiones”, explica. “En 2020, según datos del Inegi y para el caso de Yucatán, la esperanza de vida para mujeres es de casi 78 años y para hombres es de casi 72”.

Si se fija una media de 75 años, agrega, entonces se ve que la expectativa de vida de los yucatecos aumentó en 15 años desde entonces.

Sin embargo, hace notar que con esa longevidad las aportaciones de los trabajadores activos del Estado no van proporcionalmente de la mano con el número de personas jubiladas y las que se siguen jubilando.

Situación invertida

A continuación menciona estadísticas que reflejan la gravedad del problema:

—En 1995, por cada jubilado del Estado había 246 trabajadores activos en la burocracia. Con datos vigentes hasta mayo de 2021, ahora son 4.5 trabajadores activos por cada jubilado.

—El empleado del Estado se jubila con 30 años de vida laboral activa. Si comenzó a trabajar a los 25, entonces a los 55 se puede jubilar, con 30 años de aportaciones. Se retira con el 100 por ciento de su salario.

—Suponiendo que los 4.5 trabajadores ya mencionados tienen el mismo salario, con sus aportaciones y las del patrón —13.75% entre las dos partes— estarían aportando más o menos el 62% de un jubilado.

—Por lo tanto, solo en esa proporción hay un déficit de aportaciones del 38%, más o menos.

—La matemática no falla: si los ingresos por aportaciones de los trabajadores activos versus el egreso que significan los jubilados es desproporcionado, entonces financieramente tenemos un problema de entrada.

—Cuando eran 246 trabajadores activos por cada jubilado, evidentemente las aportaciones daban para mucho más.

—¿Qué está pasando también? Que la población se está haciendo cada vez más vieja. Proporcionalmente hay menos jóvenes ahora. Esto nos lleva a hacer ajustes. Una de las soluciones que se podrían aplicar son ajustes a las semanas cotizadas o los años cotizados… Que se ajusten a la realidad que hoy se vive, a la esperanza de vida.

—El Isstey tiene otros tipos de ingresos: por intereses, por ciertas tiendas, por el hotel, que sabemos que no funcionó en tiempos de pandemia… Y hay que ver si esos negocios realmente están dejando ingresos suficientes o utilidades o no se han vuelto más un costo. Al final todo negocio puede estar en riesgo de caer en pérdidas, y esas pérdidas también reducen las cantidades que están destinadas al pago de pensiones y jubilaciones.

—Como IMEF formamos parte del Consejo Coordinador Empresarial, y nos presentan ingresos y egresos de diferentes temas. Así sabemos que en 2021 los egresos del Isstey serán prácticamente de 1,930 millones de pesos, y los ingresos serán menores en $280 millones, aproximadamente.

—Allí tenemos un déficit financiero que podría cubrirse con otras fuentes de financiamiento, pero que irían generando un costo (Continuará).— ÁNGEL NOH ESTRADA

Pensiones Déficit

Más datos sobre la situación financiera del Isstey y el impacto en las pensiones.

Mayor y menor

En 2021 los egresos del instituto ascenderán a 1,930 millones de pesos, pero sus ingresos serán de $1,650 millones. El déficit será de $280 millones, explica Santiago Pérez Arjona, presidente del IMEF, Grupo Yucatán.

Fuertes efectos

El problema, agrega, será mayor en los próximos años, porque habrá más jubilados. Si no sube en igual proporción el personal activo, cada vez habrá menos población activa que soporte el esquema de los jubilados, pues subirán los egresos y los ingresos serán menores al bajar las aportaciones. La diferencia tendrá fuerte impacto.