Solsticio de verano 2022, cuándo y a qué hora será visible el fenómeno de luz y sombra en Yucatán

0
134

El solsticio de verano, que tendrá lugar este martes 21 de junio, marcará el inicio de la estación veraniega y permitirá ver un fenómeno arqueoastronómico en El Castillo de Chichén Itzá.

Así lo comparte el investigador Eddie Salazar Gamboa, quien habla de la importante relación que los mayas concedían al universo y su relación con la naturaleza como parte de éste.

Destaca que los antiguos mayas vivían en sincronía con el entorno natural, pues sabían que si trataban de modificarlo iban a ir en contra de sí mismos. De ahí el respeto y la veneración a los elementos de la naturaleza representados en las deidades de la lluvia, el Sol y la Luna, por ejemplo.

Sobre las estaciones del año, apunta que a lo largo de los siglos ha cambiando su duración; actualmente la de la primavera es de 92.76 días; el verano de 93.65 días; el otoño de 89.84 días, y el invierno de 88.99 días. La suma de los tiempos de las cuatro dan un total de 365.24 días o un año.

Llegará el momento en que la primavera, por ejemplo, disminuirá a 91.97 días, pues decrecerá junto con el verano, mientras que el otoño e invierno aumentarán.

En lo que refiere al solsticio de verano, que marca el inicio de la estación, Salazar Gamboa indica que ocurrirá el 21 de junio exactamente a las 4 de la mañana con 15 minutos, hora local.

La palabra solsticio hace referencia a la impresión de que el Sol se detiene. El astro recorre el cielo desde el Este y llega a su punto máximo en el Norte, donde parece detenerse unos días antes de comenzar a regresar hacia el Este, hasta llegar al equinoccio de otoño.

Al momento exacto del solsticio de verano, a las 4 de la mañana con 15 minutos, el Sol tendrá 90 grados de longitud y 23 grados 26 minutos de latitud. Justamente en ese momento termina la primavera y se inicia el verano.

Ese día en El Castillo de Chichén Itzá tendrá lugar un fenómeno de luz y sombra.

Explica que en el solsticio de verano, cuando el Sol sale en la intersección diagonal al Norte-Este de la pirámide —este año a las 6:28 de la mañana será cuando salga el Sol—, El Castillo se verá bisectado, es decir, dividido en dos partes de luz y sombra: el Sol iluminará las partes Norte y Este, y las partes Sur y Oeste quedarán en la sombra.

La parte Norte nunca deja de estar iluminada en el solsticio de verano, hasta el momento en que se oculta el Sol, mientras que la parte Sur permanece en la oscuridad desde que sale el Sol y hasta que se pone.

Lo contrario sucede en el solsticio de invierno, cuando las partes Oeste y Sur se iluminan por la tarde, y el Norte y Este quedan en la sombra. En este caso la parte Sur está iluminada todo el día, y la Norte en la sombra u oscuridad todo el tiempo.

Salazar Gamboa dice que esto demuestra la simetría que tiene la pirámide.

La bisección de El Castillo en luz y sombra es posible por la inclinación que tiene, al estar orientada acorde con la inclinación de la Tierra, que tiene una desviación de 23 grados 26 minutos.

Señala que el eje de la Tierra tenía una desviación de 24 grados y medio, pero el eje del mundo se mueve 46 segundos por siglo, de forma tal que en 40 mil años la desviación será de 21 grados y medio. Estos indicadores permiten saber que la pirámide se construyó aproximadamente en el año 500 (el auge de los mayas fue entre el año 400 y 1000).

Apunta que en el año cero la Tierra tenía una desviación de 23 grados 41 minutos, y ahora es de 23 grados 26 minutos, por lo que se ha movido 15 minutos.

Otros parámetros que hablan de la sincronía de los mayas con el universo es la terraza de la parte superior de El Castillo de Chichén Itzá, que en cada lado tiene 18 metros, que sumados dan 72, siendo que 72 años es la duración de un día cósmico, por lo que Salazar Gamboa considera que también es una forma de medir el cosmos y su rotación.

Información de Diario de Yucatán.