¿Qué hacer en Progreso?

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Si no tienes la fortuna de vivir en Mérida, lo menos que puedes hacer es visitar este centro de descanso que tiene vueltos locos a los habitantes de Yucatán y de otros países como Canadá y Estados Unidos.

Tomar el sol

Es la razón principal de la migración anual y el pretexto ideal para salir a tomar aire puro. La playa es amplia y cuenta con todos los servicios de un resort. Basta con que estires la mano y un amable mesero estará ahí para atenderte. Además, recuerda que es uno de los lugares más seguros del país por lo que no debe de preocuparte de dejar a tus hijos que anden brincando por ahí.

Caminar en el malecón

El malecón es el epicentro de toda la actividad social en Progreso, ya sea que te detengas en alguno de los bares a tomar una “Chela” o que ordenes un platillo de máriscos en alguno de sus restaurantes. Recuerda “De la ola a la olla”.

Todas las ciudades tienen un lugar cercano al que la población le gusta escaparse de fin de semana. Algunos son ideales para la carne asada, otros para deportes de aventura y unos más para relajarse rodeados de la naturaleza. Pero te aseguramos que ninguno es como Progreso en Yucatán, una pequeña población costera que te hará sentir morirte de envidia.

Solo media hora separa a Puerto Progreso de Mérida, el trayecto es tan corto que para cuando te das cuenta ya estarás llegando a la playa. Tal vez por eso miles de familias lo prefieren, y no solo como destino de fin de semana, sino como residencia temporal cada verano.

Niños, niñas, mascotas, abuelitos y papas agarran sus “chivas” y se mudan de las bulliciosas calles de la capital del estado a la tranquilidad del puerto, en donde no solo encuentran un clima más relajado, sino también la oportunidad de vivir junto al mar por lo menos una temporada, ¡Claro! sin dejar por completo su vida diaria.

puerto progreso mujer

Debido a la cercanía existen muchas personas que rentan casas para pasar las vacaciones, lo que les da la oportunidad de trasladarse de Progreso a sus trabajos en Mérida todos los días, aun así estamos seguros que ellos hacen menos tiempo del que tú te encierras en periférico cada mañana.

Imagina salir a correr a la playa con la suficiente tranquilidad de saber que podrás regresar a darte un baño, desayunar con tus hijos y trasladarte a tu trabajo, únicamente para después regresar en la noche a cenar rodeado de tu familia y de la brisa marina. ¿Suena como una utopía no? ¿Ya moriste de envidia?


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