Los Leones caen en 10 innings tras tener la ventaja

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Otra debacle melenuda

Había visto formas feas de perder un juego de béisbol… y la de anoche.

Yucatán dejó ir una ventaja de 3-1 y perdió 4-3 ante los Piratas de Campeche.

En el papel, los melenudos tienen un equipo para ganar partidos y campeonatos. Y van a decir que el béisbol es así, que se gana y se pierde. Pero no tan feo.

Campeche, con un equipo cuyo róster vale tal vez la mitad que el de Yucatán, vino a ponerle el cascabel no al gato, sino al león.

Una pena porque César Valdez, el abridor de los de casa, labró una joya. En seis actos aceptó dos hits, dio una base y ponchó a seis. Grande de verdad lo del dominicano. Pero el relevo tuvo sus sobresaltos y eso costó.

Al final, claro, mala pata que bateo y pitcheo se hayan combinado en puntos negativos. Por eso decimos que perdieron feo.

Yucatán, con Valdez dominando, tuvo ventaja de 3-1. David Gutiérrez sacó la séptima. Pero la octava volvió a ser de pesadilla, como el miércoles.

Campeche tomó frío a Arcenio León, quien no pudo ser el preparador que se espera sea. Permitió dos carreras y el juego se empató. Un desastre como la víspera Maikel Cleto y los demás.

Los Leones dejaron ir piezas clave, jornaleros si quiere usted llamarle, pero que mal que mal habían mostrado eficiencia. Y ahora hay tantos pítchers en esa nómina tan alta que parece que la profundidad necesaria se perdió. Aunado a ese trago amarguísimo de la parte alta, lo vivido en la novena fue el acabose. Llenaron la casa con un aut. La fiesta se armaba en el Kukulcán pensando en que la victoria estaba a tiro de hit. Pero subió a la loma Isidro Márquez Jr. y tuvo la fortuna consigo. Lo primero fue revisarse a segunda para poner fuera a Matt Clark.

Y luego dominó a Humberto Sosa con rodado a sus manos para forzar al corredor en el plato y acabar con el peligro. Dos pitcheos y listo. Los Leones no pudieron levantarse anímicamente.

Chad Gaudin lanzó la novena, creemos, de forma innecesaria. Bien hasta allí. Pero en la décima José Manuel López vivió un auténtico calvario y doblete de Olmo Rosario remolcó la carrera de la diferencia.

Un último suspiro tuvieron los melenudos en el cierre. Walter Ibarra conectó hit con dos autes y seguía “Pepón” Juárez, quien ya tenía un jonrón en la sexta. Pero fue dominado y ahogó el rugido de los aficionados.

Ahora, a viajar a Tabasco. No es lo mismo tomar la carretera después de perder un juego así, ante un rival que, técnica y financieramente, no debía ganarles la serie en casa. Sí, es cierto. Así es el juego. Pero perder de esta forma, hace válido el pensamiento magistral de que no todo es dinero.

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