La vacunación protege, pero el virus es oportunista

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Salud y Vida

Poco a poco somos testigos del avance en la administración del esquema de vacunación contra el Covid-19 en nuestro país, y simultáneamente evidenciamos un despunte en número de contagios que pudiera parecer paradójico; sin embargo, las cifras son concretas y no mienten, lo que hace vital que todos sepamos que solo el 22.3% de los mexicanos cuenta con un esquema de vacunación completo.

Esto significa que no podemos conducirnos por la vida con la falsa idea de que nuestro grupo etario ya no contagia o, peor aún, pensando que la vacuna nos confiere una especie de escudo protector incapaz de ser violado. Estas ideas falsas son los cimientos para reuniones donde la sana distancia no ha sido invitada o donde los cubrebocas se lucen como adornos, el ambiente idóneo para un virus oportunista, cada vez más inteligente y cuyas mutaciones le confieren esa contagiosidad sardónica que ameniza todas las fiestas.

El objetivo de cualquier vacuna es presentar ante nuestro cuerpo la enfermedad, esto permitirá que cada una de nuestras células y particularmente las encargadas de protegernos graben en su memoria las características de dicho agente para reconocerlo y atacarlo de inmediato en una segunda exposición al mismo.

Siendo más claros, no evitan que nos enfermemos, aún vacunados nos podemos contagiar y podemos contagiar, de ahí la importancia fundamental de extremar precauciones, de reincorporarnos paulatinamente a la vida económica para evitar vislumbrar fugazmente una recuperación y ser víctimas de retrocesos de semáforos que nos alejen de la meta primordial.

La responsabilidad hace mucho que dejó de estar en manos de las autoridades, somos nosotros como sociedad los que construimos burbujas para procurar el bienestar psicológico de nuestros niños, reinventamos nuestros negocios para adaptarlos a las circunstancias, delegamos el abrazo de nuestros amigos, y aprendimos a apapachar a través de emoticones; como familia aprendimos a convivir 24 por 7 en algunos casos y nos adaptamos a la distancia física mas no emocional en otros; cada individuo sigue el instinto natural de la vida: sobrevivir, y se adapta de una u otra manera.

Ahora que vamos comprendiendo más la enfermedad, sabemos que es poco probable imaginar un panorama libre de Covid, tenemos que aprender a convivir con él y debemos superarlo a través de la inmunización, el cuidado y la reactivación responsable que nos permita sentar las bases firmes para un avance inminente que solo sea capaz de mirar atrás para agradecer lo aprendido, pero que jamás nos lleve a retroceder o nos haga frenar de manera abrupta.

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