La ropa de segunda mano como postura contra el ‘fast fashion’: La Retorno

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Alargar la vida de las prendas de una industria contaminante y efímera, es el objetivo con el que nace La Retorno, una tienda en línea de ropa de segunda mano dirigida por la poeta y traductora Daniela Camacho. El proyecto nació en enero del 2018 en Instagram y a la fecha tiene casi 5 mil seguidores.

“La industria textil es la segunda más contaminante del planeta, pero no es algo tan visible. Sabemos que los plásticos y los automóviles contaminan mucho, pero pareciera que la ropa es más inofensiva”, cuenta Camacho en entrevista, durante una venta especial de La Retorno en un espacio del Centro Histórico este 23 de febrero.

Explica que los tejidos sintéticos tienen un uso muy veloz y terminan en los mares, ríos y montañas. “Era un tema que me agobiaba mucho. La idea es hacer circular todas esas prendas, asumir la postura política de no estar de acuerdo en cómo se producen las prendas del fast fashion que implica trabajo esclavo, en su mayoría de mujeres; prácticas irresponsables y corruptas”, agrega. 

Daniela Camacho lleva un conjunto negro, una falda tulip con unos vuelos que le dan personalidad a la prenda. “Con La Retorno el objetivo es crear una comunidad de personas que piensan antes de consumir, pero que también tienen la inquietud de construir un estilo propio y no seguir los dictados de la industria de la moda que determina tendencias cada semana. Hay 52 tendencias al año y los aparadores cambian de forma hiperveloz”, continua.

La Retorno ofrece piezas para que las personas elijan las que representan una parte de su personalidad o cuentan una historia, para construir un estilo “más libre, más lúdico, con prendas que ya tienen una historia, que alguien más ya quiso”.

Daniela Camacho también es quien hace los hallazgos en bazares, en los closets de personas que quieren depurar su propia ropa; otros son donativos que a su vez, se convierten en dinero donado a rescatistas u organizaciones que trabajan en protección animal.

“Hay una especie de curaduría. Recuperar prendas con diseño llamativo, que cuenten una época. Poco a poco nos hemos hecho de prendas. Además tenemos esta área de trueque, van a llevarse piezas pero van a dejar otras”, comenta.

Hasta ahora, la respuesta de la gente ha sido “muy generosa”. El público que llega tiene la inquietud de cuidar el planeta, hacerse responsables de su consumo y vestirse de forma más auténtica. En colaboración con otros proyectos de ropa de segunda mano como Pink Velvet, Ramona Knives, Vendimia Store y Peonias Peculiar ha realizado bazares. “La comunidad está creciendo”, afirma.

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