La lluvia más intensa en 18 años causa daños en Mérida

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La intensa lluvia lluvia de ayer por la tarde en Mérida dejó algunos daños, como la caída de un enorme flamboyán en la colonia Alemán.- Foto de Emanuel Rincón Becerra

El aguacero que a partir de ayer por la tarde castigó a Mérida, no sólo dejó calles y avenidas inundadas, sino también otras secuelas por los fuertes vientos y la actividad eléctrica que acompañó la fuerte precipitación.

Un ejemplo de los daños, es la caída de un añejo, frondoso flamboyán, que ya no resistió, y sus raíces cedieron. El árbol cayó en la avenida Remigio Aguilar o calle 27 de la colonia Miguel Alemán, en el nororiente de la ciudad, en el cruce de las calles 22 y 24.

El flamboyán se inclinó sobre el cuerpo de la avenida en la que los vehículos circulan de oriente a poniente. Sin embargo, a pesar de lo aparatoso, no causó perjuicios a algún automotor, casas o cables de electricidad.

A partir de las 7 de la mañana bomberos (de la unidad 828) y policías de la Secretaría de Seguridad Pública comenzaron la tarea de cortar y retirar las gruesas ramas del árbol, y los agentes cerraron las dos vías de la avenida, para evitar algún accidente.

Enjambre de abejas

A pesar de la rapidez de las labores de los bomberos, se vieron en la necesidad de detener los trabajos, ya que un enjambre de abejas que estaba en las ramas impidió que continuarán su tarea.

Después de que personal especializado retiró el enjambre, continuaron con su faena, y esperan que antes del mediodía concluyan.

Se cae el cielo

De acuerdo con información del ingeniero Juan Vázquez Montalvo, meteorólogo del Comité Interinstitucional para la Atención de los Fenómenos Meteorológicos Extremos de la Uady, la de anoche fue la tercera lluvias con mayor intensidad en los últimos 18 años, con 96.6 litros caídos por unidad de superficie (Its/m²).

El récord es en septiembre 22 y 23 de 2002 con el paso del devastador huracán Isidoro, en la que se contabilizó 200.4 Its/m², y en segundo lugar, en agosto de 2010, 116.4 Its/m².- Emanuel Rincón Becerra y Joaquín Chan Caamal.

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