El Vaticano frena misión a México “por coronavirus”

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La misión de El Vaticano que presuntamente investigará a los sacerdotes acusados de violar niños mexicanos siempre no vendrá. O ha retrasado su viaje, después de décadas de reclamo por los abusos sexuales menores. Ahora, dijo, la suspensión es por la epidemia de coronavirus.
Este viernes, la Santa Sede confirmó el primer caso de COVID-19 en su territorio, situación por la cual ordenó suspender todas las actividades y viajes al extranjero que tenían programadas, incluyendo el viaje a México.
La Conferencia del Episcopado Mexicano informó lo anterior mediante un comunicado, en el cual detalló que hasta el momento no se tiene una fecha definida para reprogramar la visita de la misión encabezada por el sacerdote Charles Scicluna.
“La Nunciatura Apostólica informa que la Santa Sede ha suspendido toda actividad en el extranjero, por lo cual la misión prevista de monseñor Charles Scicluna, arzobispo de Malta y secretario adjunto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, y de monseñor Jordi Bertomeu, a ser llevada a cabo del 20 al 27 de marzo del presente”, informó.
El documento afirma que la cancelación del viaje se dio “por la situación sanitaria que se vive en Italia, y que ha tocado ya a la Ciudad del Vaticano”, luego de que este viernes se confirmara el primer paciente positivo por coronavirus.
Finalmente, el Episcopado mexicano señaló que no tiene una fecha concreta para que sea reprogramada la visita de los enviados de la Santa Sede a nuestro país, sin embargo, aseguró que dará a conocer dicha información una vez que sea establecida.
Según datos de la Iglesia mexicana, durante la última década 271 clérigos han sido acusados de abuso infantil, de los cuales 103 han sido cesados, 45 no han sido suspendidos y 123 tienen expedientes pendientes de conclusión.
Desde el año pasado han aparecido nuevas víctimas de los Legionarios de Cristo que hicieron públicas sus denuncias y evidenciaron que la renovación supuestamente llevada a cabo por la Iglesia católica para castigar y prevenir la pederastia no había sido suficiente. La presión mediática creció y la Iglesia tuvo que reaccionar, según los expertos, forzada por las circunstancias. Los obispos mexicanos dijeron que ellos le pidieron ayuda al Papa Francisco.
Según el nuncio Franco Coppola, representante del Vaticano en México, la situación es grave pero México tiene la oportunidad de convertirse en un modelo positivo o negativo para enfrentar el problema.
Coppola, indicó que la nunciatura envió denuncias de cuatro obispos mexicanos a sus superiores para que sean investigados como parte del intento de la iglesia católica para acabar con la pederastia clerical y su encubrimiento. No aclaró de qué se les acusa, pero indicó que de las decenas de denuncias que han llegado a un correo electrónico habilitado recientemente por la nunciatura, la mayoría son por casos de encubrimiento.
Charles Scicluna, arzobispo de Malta y secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y Jordi Bertomeu iban a estar en México del 20 al 27 de marzo. Se reunirían con obispos, los superiores de las órdenes y con las víctimas, testigos o todo aquel que lo solicite.
Una misión liderada por los mismos investigadores llegó a Chile en 2018 supuestamente para indagar un caso de abuso clerical y regresó con testimonios de 60 víctimas y un informe de 2 mil 600 páginas. Su investigación conllevó a la renuncia en masa de los obispos chilenos –que fue aceptada en algunos casos por el Papa– y, en lo civil, a allanamientos judiciales a sedes de la Iglesia. Sin embargo, dos años después las víctimas siguen a la espera de castigos concretos para sus abusadores.
El periodista y experto en cuestiones del Vaticano Iacopo Scaramuzzi cree que la misión en México podría tener consecuencias parecidas y “abrir una caja de Pandora”. Pero ya fue suspendida.
Los expertos no tienen claro si podría haber en México una actuación igual en el terreno civil porque la sociedad está menos secularizada y el Gobierno es “beato aunque se diga de izquierdas”, explicó el académico Fernando González. Pero aseguran que lo esencial para que la misión marque una diferencia es que conlleve que las autoridades civiles actúen.
En general se muestran escépticas porque sienten que la Iglesia les ha fallado. Uno de los mayores temores, dijo Ana Lucía Salazar –abusada de niña en un colegio de los Legionarios de Cristo en Cancún y quien desencadenó la última oleada de denuncias– es que se pretenda hacer un “control de daños” sin ofrecer resultados y sólo para mostrar que se está haciendo algo, que “se exhiba al culpable pero no al sistema” que lo encubre. Pero pese a estas suspicacias, Salazar, como muchas otras víctimas, se reunirá con los enviados papales.
A partir de los años 90 comenzaron las denuncias pero se imponía una cultura del silencio. Las víctimas tenían miedo de denunciar y la Iglesia miró para otro lado.
El académico González, entrevistado por la agencia AP, aseguró que hay testimonios y pruebas suficientes para documentar no sólo los abusos sino su encubrimiento desde hace décadas, pero mencionó dos problemas para llegar al fondo del asunto: que el Vaticano “siempre empieza de cero” cada vez que se lanza a investigar y que deja sin tocar a la cúpula de la Santa Sede.
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha abierto investigaciones por abusos sexuales a 217 sacerdotes en la última década, pero esa podría ser sólo la punta del iceberg. El nuncio Coppola dijo esta semana que se investiga a cuatro obispos por encubrimiento.
A ellos hay que sumarles los miembros de las congregaciones que no reportan a la CEM sino a sus superiores, entre ellos, los Legionarios de Cristo. Después de décadas de abusos sistemáticos, en diciembre reconocieron haber detectado 33 sacerdotes y 71 seminaristas abusadores. Pero sólo su fundador, el ya fallecido Marcial Maciel, abusó de al menos a 60 seminaristas, muchos de los cuales se convirtieron después en victimarios.
Sobre las víctimas hay menos claridad todavía. Jesús Romero Colín, un psicólogo que fue abusado de niño por un párroco, ofreció dos datos que pueden dar una idea de las cifras. En su caso eran 20 los afectados y solo él hizo la denuncia y se presume que algunos sacerdotes abusaron de más de 100 personas.

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