El jaguar, símbolo de poder para los mayas

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En la cultura Maya el jaguar era denominado Balaam o Chaac y era símbolo de poder. Los personajes que utilizaban vestimentas de jaguar era una persona con autoridad e importancia en la sociedad.

El Dios del Sol se transformaba en jaguar para poder viajar durante la noche por el mundo de los muertos.

La piel moteada de este bello felino representaba las estrellas, en muchas ruinas Mayas del Yucatán se representan elaboradas imágenes de jaguar.

Para los Mayas el sol jaguar dominaba la noche y el día. Al caer la tarde y durante toda la noche luchaba contra Xilbalba, el inframundo, venciéndolo y saliendo una vez más al día siguiente.

Una historia Maya dice que el final de la tierra vendrá cuando los jaguares asciendan del inframundo para devorar el sol y la luna y tal vez el universo… y un eclipse será una muestra del evento final.

La palabra Chilam se aplicaba a una clase de sacerdotes que eran oráculos, adivinos y profetas, mientras que la palabra Balam, traducida como Jaguar, indicaba algo misterioso y oculto. Chilam Balam es el nombre de varios libros que relatan hechos y circunstancias históricas escritos en lengua maya por personajes anónimos durante los siglos XVI y XVII. Son la memoria silenciosa y colectiva de un pueblo.

Muchas leyendas mayas rodean al jaguar y una de ellas es la siguiente

Cuando Dios creaba al hombre a partir del lodo, el jaguar curioso observaba. Entonces Dios, que no quería que supiera lo que hacía, lo mandó traer agua en una jícara con hoyos que nunca se llenaría. Pero una rana le explicó como taparlos con lodo.

Cuando el jaguar regresó, Dios ya había hecho 13 hombres, 12 armas y estaba en proceso de hacer 1 perro.

El jaguar exclamó “ese animal se ve delicioso” y Dios respondió “el perro es para servir al hombre y el arma para enseñar respeto al jaguar”.

El jaguar mostrando superioridad exclamó que el perro aun era sabroso. Entonces Dios hizo que el hombre lo hiriera en una pata con su arma. Aún así el jaguar decía que el perro se veía delicioso. El hombre mandó al perro a corretear al jaguar, quien se subió a un árbol para escapar, pero el hombre lo hirió nuevamente. Así fue como el jaguar aprendió a respetar y dejar en paz al hombre.

Los mayas consideraban a este animal como ambivalente, símbolo de la oscuridad y de la luz. Esta prácticamente representado en todas las manifestaciones del arte maya, desde la cerámica, la pintura y la escultura, encontrándose en los materiales más diversos desde tierra hasta jade.

Los mayas como observadores del cielo temían a los eclipses por considerarlos como signo de mal augurio. Segun sus creencias, los jaguares, que atraviesan la oscuridad, trataban de tragarse al sol para privar a los hombres de su luz. Su poder enfrentaba a la de las deidades celestes. Se vincula al jaguar con la bóveda celeste por las manchas oscuras con un centro claro sobre su piel similar a un cielo nocturno estrellado. En los relatos del Popol Vuh el jaguar es encargado de la destrucción de los hombres de madera, por ello se le considera como el gran destructor con la energía potencial para crear las catástrofes que pueden poner destruir la vida completa en el universo.

En la actualidad, el jaguar se encuentra en peligro de extinción; el número de ejemplares ha disminuido de manera drástica con el riesgo de que desaparezca por completo de la Tierra.

Jaguar-Panthera onca
El jaguar es el único felino grande de América y el tercero más grande del mundo, después de los tigres y los leones. Son muy parecidos a los leopardos, que viven en África y Asia, pero las manchas de los jaguares son más complejas y suelen tener un punto en el centro.

Los jaguares no rechazan el agua. De hecho, son muy buenos nadadores. Cazan peces, tortugas e incluso caimanes, usando unas fauces increíblemente poderosas para perforar los cráneos de sus presas. Los jaguares también se alimentan de venados, pecaríes, capibaras, tapires y otros animales terrestres, y para capturarlos, prefieren emboscarse por la noche.

Los jaguares viven solos y son territoriales, delimitan su área marcándola con desechos o rasgando árboles.

Por parto, las hembras tienen de uno a cuatro cachorros, y estos nacen ciegos e indefensos. La madre se queda al lado de ellos y los defiende de cualquier animal que pueda acercarse, incluso del propio padre. Los jaguares jóvenes viven con sus madres durante dos años o más para aprender a cazar.