EL COLIBRÍ TIJERETA DE YUCATÁN, ÚNICO EN EL MUNDO, PERO A PUNTO DE EXTINGUIRSE

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MÉRIDA.- Doricha eliza o colibrí de cola hendida o colibrí tijereta mexicano es una especie endémica de México, lo que quiere decir que solo habitan en nuestro país. Su rango de distribución es muy restringida, desde sus primeros registros se reportaron dos poblaciones: una muy pequeña en el centro de Veracruz entre 1829-1839 y otra en la costa norte de la península de Yucatán en 1890.

El hábitat, clima y altitud en los que se observan actualmente es Matorral Xerófilo con clima cálido húmedo y templado húmedo entre los 110 y 1500 metros sobre el nivel del mar para Veracruz. La duna costera y manglar con clima seco y cálido húmedo entre los 0 y 350 metros sobre el nivel del mar para la Península de Yucatán.

Ambas poblaciones suelen preferir una vegetación árida y muy particular, como es el caso de la población de la península de Yucatán, la cual no sobrepasa una franja de 1 km de ancho sobre el borde de la costa, con algunos reportes escasos más al interior.

Actualmente se encuentra en peligro de extinción por la NOM-059-SEMARNAT2010, la principal causa es la modificación de su hábitat, en particular, el cambio de uso de suelo y el desarrollo turístico, situación que puede llevarla fácilmente a la extinción. A pesar de su importancia ecológica, no cuenta con un programa de manejo. El colibrí eliza poliniza especies de plantas que producen frutos que consumen otras especies de animales, así como las comunidades locales.

Investigaciones hechas por el Instituto de Ecología A.C. en 2015, en los que utilizaron datos morfológicos y análisis de ADN, han mostrado que las poblaciones de Veracruz y de la Península de Yucatán son genéticamente diferentes y que los machos de ambas poblaciones presentan diferencias en las rectrices (plumas) externas de la cola.

Foto: Miguel Díaz

Es decir, son poblaciones aisladas espacialmente (800 km) y genéticamente (aproximadamente 120,000 años sin reproducción entre ambas), para la historia evolutiva es un aislamiento reciente. Además, los investigadores hacen referencia de que la población de Veracruz es más reciente que la de la Península de Yucatán. Estos resultados resaltan la importancia entomar acciones prioritarias para su conservación

En los últimos años, la franja costera del norte de Yucatán ha estado bajo una intensa presión, incrementando la vulnerabilidad de este ambiente. Es necesario establecer una regulación para la construcción de viviendas, casas de verano y hoteles, e implementar programas para su conservación. El continuo urbano que se ha estado formando a lo largo de la franja costera desde Celestún, Sisal, Progreso, Telchac Puerto, Santa Clara y El Cuyo están modificando el paisaje, desapareciendo la duna costera.

Ya que al establecerse remueven la vegetación, hasta el momento no existe ninguna ley especifica que evite la remoción de este tipo de vegetación, la única que la protege es la Ley general de vida silvestre, en la fracción 1 del artículo 122 donde se contempla una infracción a cualquier acto que cause la destrucción o daño de la vida silvestre o de su hábitat.

Foto: Miguel Díaz

La vegetación de duna costera es uno de los ecosistemas más amenazados del trópico, en México y en el mundo.

Específicamente, la duna costera de Sisal presenta distintos grados de perturbación, en gran medida por el impacto antropogénico, teniendo una disminución del 31% en la diversidad de especies vegetales en un periodo que va de 1984 a 2012.

Este ecosistema es clave, ya que actúan como una barrera de protección que contrarresta los efectos del viento, del oleaje e inundaciones. Así como de proveer y almacenar arena al ser un reservorio de sedimentos. Su pérdida y deterioro conlleva a la pérdida de los servicios ambientales que ofrece, así como a la de especies que ahí habitan.

Como podemos ver, la duna costera de Yucatán forma parte de la zona de distribución restringida del Colibrí eliza que se encuentra en peligro de extinción.

Su destrucción disminuye el área que el colibrí pudieras estar ocupando para alimentarse o anidar, poniendo en mayor riesgo su permanencia.

Foto: Miguel Díaz
Foto: Miguel Díaz

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