Definirá OCDE en esta semana impuesto mínimo global a grandes empresas tecnológicas

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Esta semana la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) definirá los parámetros de la reforma fiscal que contempla el impuesto mínimo global del 15 por ciento a las grandes empresas tecnológicas.

Después de que los ministros de Finanzas del G-7 conformado por los países más poderosos del mundo (Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Japón, Francia, Italia y Canadá) acordaron el pasado 5 de junio impulsar el impuesto mínimo global al 15 por ciento para evitar el dumping fiscal—entendido como todas aquellas prácticas en las que las empresas se asientan en otros países para obtener distintas ventajas fiscales y evadir impuestos en sus países de origen—la OCDE determinará en qué consistirá el nuevo impuesto internacional.

Este impuesto fue impulsado por los 38 miembros de la OCDE desde el año pasado se convirtió en uno de los temas prioritarios para la administración del presidente Joe Biden en Estados Unidos, país que ha pugnado por evitar el dumping fiscal y lograr una mayor recaudación fiscal, ante el endeudamiento de los países que han impulsado medidas contracíclicas para salir de la crisis económica derivada por la pandemia de Covid-19.

El responsable de los asuntos tributarios de la OCDE, Pascal Saint Amans, dijo en entrevista con Reuters que existe un consenso general en consolidar el impuesto mínimo global, por lo que existe una convicción particular por parte de la Unión Europea, ya que reconocen que se trata de un tema que beneficiará a la comunidad internacional.

El representante de la OCDE abundó que en un principio se contempla el 15 por ciento, sin embargo, podría incrementar en un futuro cercano, debido a que existe un interés genuino por parte de los países europeos como Francia que ha abogado por un impuesto de al menos el 21 por ciento para las grandes empresas tecnológicas.

El ministro de economía francés, Bruno La Maire, refirió tras la pasada reunión del G-7 que este porcentaje es insuficiente para revertir la desigualdad fiscal existente a nivel mundial, sin embargo, reconoció que se trata de un primer esfuerzo para reducir la brecha fiscal que se incrementó desde el comienzo de la pandemia por parte de las principales empresas tecnológicas como Facebook, Google, Amazon, entre otras.

La propuesta de la secretaria de Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, contempla incluir a cien empresas multinacionales, pero otros integrantes del G-7 pretenden que esta reforma fiscal incluya a más empresas que serían obligadas a pagar más impuestos, por lo que en la próxima reunión del G-20, en la cual forma parte México, que se desarrollará en julio se dará a conocer de forma más detallada cómo se aplicará este impuesto.

Por su parte, Gabriela Bucher, representante de la organización internacional Oxfam, consideró en declaraciones recogidas por El País que los resultados de la reunión de esta semana de la OCDE decidirán la manera en la que se aplicará el impuesto mínimo global, por lo que espera que se alcance un acuerdo histórico para reducir la brecha fiscal internacional.

Aunque existen países como Irlanda, cuya economía está construida en bajas tasas impositivas para las empresas y que ha permitido atraer la inversión entre los corporativos de las grandes naciones que se han asentado, cada vez existe mayor consenso por parte de la comunidad internacional para alcanzar el impuesto mínimo global a gran escala.