¿Cuáles son las mejores técnicas para iniciarse en el arte de la acuarela?

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La creatividad es una cualidad que ha encontrado en la pintura una de sus principales manifestaciones. No obstante, como ocurre con el resto de disciplinas artísticas, disponer de una buena técnica puede ser fundamental en el momento de alcanzar un punto de equilibrio entre el disfrute y la calidad del trabajo realizado.

Más allá del resto de factores que intervienen en cualquier proceso creativo, como puede ser lo relacionado con la inspiración, aprender una buena técnica es clave para utilizar nuestras acuarelas profesionales. A continuación, una serie de técnicas que te ayudarán a comenzar a dominar el arte de la acuarela al mejor nivel. 

El lavado

La técnica del lavado es una de las opciones más sencillas por las que comenzar a adquirir un cierto dominio con las pinturas. Esta técnica suele utilizarse para crear los fondos de los dibujos. Mediante una solución en la que se diluye las acuarelas con el agua se logra suavizar el torno de la pintura y crear un tono especialmente atractivo, dependiendo de la cantidad de agua utilizada. 

La técnica del lavado suele ser especialmente popular para crear fondos degradados. Para conseguirlo debemos diluir en un mismo recipiente la pintura con un poco de agua. De manera progresiva, y tras cada carga del pincel, debemos añadir una mayor cantidad de agua, con el objetivo de que pueda ir reduciendo el pigmento de la pintura e ir creando colores más suaves. 

El raspado

Mediante el raspado vamos a ser capaces de poder modificar el resultado final de la pintura con, únicamente, raspar el papel sobre el que estamos trabajando. Dependiendo del momento en el que decidamos llevar a cabo la técnica, los resultados pueden adquirir un aspecto u otro.

En el caso de realizar el raspado cuando la pintura todavía está húmeda, lograremos crear zonas en las que el color sea más intenso que en otras. No obstante, si el color ya está seco, mediante el raspado lograremos dejar a la vista el tono del papel sobre el que estemos trabajando.

Para realizar el raspado es suficiente con tener un punzón que pueda marcar el papel y realizar hendiduras en el mismo, siendo especialmente sencillo llevarla a cabo con las máximas garantías. En el momento de realizar la técnica resulta especialmente importante tener la suficiente precaución como para no atravesar la lámina sobre la que se está trabajando en ningún momento. 

Mojado en seco

El mojado en seco es otra de las opciones más sencillas de realizar. Por lo que está especialmente recomendada para aquellas personas que se quieren iniciar en el arte de las acuarelas pero no disponen todavía del dominio suficiente como para comenzar a desarrollar técnicas más complejas. 

Lo primero que tenemos que hacer es crear una pintura siguiendo la técnica del lavado. A posteriori, una vez la pintura ha secado, es momento de volver a pintar sobre ella con el mismo color que hemos utilizado inicialmente.

Como consecuencia de que la acuarela es translúcida, si hemos realizado bien la técnica lograremos que, una vez aplicada, quede latente la diferencia entre los dos trazos llevados a cabo en cada pasada. 

Acuarela con sal

La técnica de la acuarela con sal es especialmente popular como consecuencia de los buenos resultados que desprende. Para llevarla a cabo debemos pintar la lámina con el tono que queramos y, sin dejar que se seque completamente, conviene tirar la sal en aquellas zonas en las que queramos que el resultado sea el deseado. 

Podemos hacer una repartición uniforme a lo largo de toda la lámina u optar por desprender la sal en unas zonas en concreto. El aspecto arenoso que quedará latente como consecuencia del factor de la sal dependerá de aquellas zonas en las que se ha vertido la misma. 

Una vez la pintura quede completamente seca, debemos quitar la sal. 
No obstante, es importante tener en cuenta la fragilidad de este proceso, por lo que debemos extremar nuestras precauciones a la hora de raspar la sal de la superficie. 

Levantar la pintura

El plástico puede ser un material clave a la hora de jugar con el resultado final de nuestras pinturas, especialmente en todo lo relacionado con la textura final que desprende. Siguiendo un patrón similar al de la sal, debemos llevar a cabo la pintura y, antes de que se seque, colocar una hoja de plástico sobre la lámina. Si ésta está arrugada, el resultado será más original, puesto que el resultado final no quedará uniforme a lo largo de toda la lamina.

Acto seguido, y tras retirar el plástico con la pintura todavía mojada, conviene esperar a que se seque por completo para observar el resultado final de la misma. 

Estas técnicas te ayudarán a seguir avanzando en el proceso creativo de la pintura en acuarela. Dominarlas será clave para aumentar tu destreza sobre las láminas.

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