Conoce las haciendas antiguas de Yucatán

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Yucatán tiene una gran historia en su haber, no sólo es la cuna de la Cultura Maya, que aún se encuentra viva entre sus habitantes; es también la región donde cayó el meteorito que produjo la desaparición de los dinosaurios, dando origen al Cráter de Chicxulub. Además fue un lugar clave en la historia de México.

Alrededor del año 1520, posterior a la llegada de los españoles al Estado, y al no encontrar oro y plata como buscaban en la península, con las perspectivas de las nuevas concesiones de tierras y de la facilidad de obtención de mano de obra, comenzaron los primeros esfuerzos por establecerse en la región, dando pie así al origen de las haciendas.

Durante los primeros años de la época colonial, las ahora famosas haciendas, eran estancias asignadas a los encomenderos españoles, que fueron creciendo en extensión y número, y se situaron en regiones cada vez más apartadas de las poblaciones importantes; pero su actividad primordial era la producción de ganado. Durante el siglo XIX muchas de las haciendas maicero-ganaderas, especialmente las de Mérida, se transformaron en henequeneras.

Construidas entre los siglos XVII y XIX, las haciendas son consideradas tesoros arquitectónicos de Yucatán, gracias a que la gran mayoría de ellas conservan su arquitectura original, nos permiten viajar un poco por el tiempo y vivir en carne propia una experiencia única por el paso de la historia de la región.

La Hacienda Yaxcopoil, que en maya significa “lugar de los álamos verdes”, fue fundada en el siglo XVII, a poco más de 30 kilómetros de Mérida, en el municipio de Umán. Es de las haciendas más emblemáticas por su conservación, tamaño y ubicación justo en el centro del mundo maya. En su momento de mayor esplendor, la hacienda contaba con 11 mil hectáreas, posicionándose como una de las más grandes de Yucatán. Hoy en día, su extensión se vio reducida a menos del 3% de su antigua superficie.

Fundada en 1683, ubicada a unos 15 minutos de Mérida, Hacienda San Ildelfonso Teya inició como una hacienda agrícola y ganadera. A principios del siglo XX se posicionó como una de las haciendas más importantes en la industria henequenera.

La Hacienda Poxilá posee claros antecedentes de la época hacendaria donde se trabajaba en la ganadería y la maicena, fue rescatada en 1954 por Don Julio Laviada, quien la restauró con un estilo colonial integrando con acierto, las ampliaciones del período henequenero. Conserva su cuarto de máquinas casi intacto, dejando detalles del tiempo que nos ayudan a imaginar cómo era la vida y el trabajo.

Ubicada al Noroeste de Mérida, Hacienda Chenkú conserva espaciosos interiores y una monumental arquería con un aire señorial sinigual. Su nombre viene de la lengua maya “Pozo de Dios” o “Pozo sagrado”, y sus primeros registros datan de 1710, donde fue descrita como sitio poblado de ganado y colmenas, ahora es un recinto muy popular para llevar a cabo eventos de todo tipo.

Convertida en la actualidad en uno de los hoteles más exclusivos de Yucatán, la Hacienda Xcanatún inicia su historia en el siglo XVIII. Levantada sobre las ruinas de asentamientos mayas precolombinos, los edificios tienen u diseño ecléctico mezclando su arquitectura original colonial con su restauración a principios del siglo XX. La palabra Xcanatún viene de la lengua maya y significa «Piedra alta» o «Piedra en alto». Se ubica a sólo 5 minutos de Mérida.

Como otras haciendas de su tiempo, Xcanatún empezó siendo una hacienda con fines agrícolas y ganaderos, para posteriormente convertirse en henequenera a inicios del siglo XIX. Tras varios años en abandono y el paso del huracán Gilberto que dejó prácticamente en ruinas la construcción, en 1993 fue adquirida por sus actuales dueños, quienes la fueron restaurando durante seis años cuidando el más mínimo detalle intentando rescatar su esencia y originalidad para convertirla en lo que es el día de hoy, una parada obligatoria para conocer la historia de Yucatán.

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