Celestún, un paraíso ecoturístico en Yucatán

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Pasar un domingo fuera de Mérida es recomendable para fomentar la unión familiar, la limpieza de las playas y el amor por la naturaleza. Pero nada se puede comparar con la contemplación de la misma, como es visitar el santuario del flamenco rosado en Celestún.

A 95 km de la capital yucateca está ubicado Celestún, el único pueblo que es un municipio sin comisarías, pero que es un paraíso ecoturístico del estado.

Su paisaje excepcional forma parte del patrimonio mundial de la reserva especial de la biósfera del mismo nombre; con una superficie de 59,139 ha., y una longitud de 21 km., declarado oficialmente refugio faunístico desde el año de 1979.

Entre sus atractivos naturales se encuentran, al oriente el manantial Baldiosera donde se puede nadar y bucear; también está el manantial Cambay que es un ojo de agua dulce, y finalmente está Tambor, donde el principal atractivo es el Flamenco rosa o caribeño, única población conocida en América del norte y que tiene a la Ría de Celestún como punto de alimentación y descanso.

Los flamencos de Celestún son los más rosas de todo el mundo, debido a la concentración de caroteno en el agua. Se pueden observar en su ecosistema natural a bordo de lanchas guiadas por lugareños.

Al este se encuentra el rancho Real de Salinas, antiguo emporio de la extracción de sal. También cuenta con el extraordinario bosque petrificado de nombre Tampetén y Punta Ninum, donde abundan almejas y camarones miniatura.

En el recorrido se puede encontrar con gran diversidad de flora y fauna de especial belleza, como patos que emigran desde Canadá, y que llegan a la Ría en los meses que van de diciembre a marzo, gran variedad de peces, pelícanos, garzas, albatros y otras aves acuáticas que habitan en un ecosistema de selva baja caducifolia y sabana tropical.

Aquí se pueden observar, además, 234 especies de mamíferos diferentes que habitan en la Ría, entre los principales están el ocelote, jaguar, tigrillo y el mono araña, que son consideradas especies en peligro de extinción junto con 3 especies de tortugas marinas y dos de cocodrilos.

Sus habitantes se han dedicado siempre a la pesca (mero, cazón, corvina, pámpano, pulpo y otras muchas) y a la explotación de salinas.
A 31 km. al norte de Celestún, por un camino costero de terracería, se ubica El Palmar, una de las más importantes reservas ecológicas, donde viven aves acuáticas migratorias como el pato canadiense, y es un destino ideal para la práctica del ecoturismo. Otro importante atractivo es su enorme faro, considerado el de mayor altura en el Estado.

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