¿Bebes té diario? Las bolsitas guardan un secreto

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El té es una bebida que no cuenta con el mismo arraigo que el café entre los mexicanos, debido a que el consumo per cápita no excede las ocho tazas al año y se estima que el consumo no excede un promedio de 50 gramos anuales, según Euro Té. No obstante, esta bebida tiene múltiples beneficios a la salud.

Cada variedad de té ofrece distintos beneficios, aunque en su mayoría contienen sustancias antioxidantes, mismas que ayudan a retrasar el envejecimiento celular; aparte de que ayudan a aliviar el estrés. Aunque un estudio de la Universidad de McGill, ubicada en Canadá, reveló un secreto de esta bebida.

¿Las bolsas de té contienen fragmentos de plástico?

Un estudio, publicado en la revista Environmental Science & Technology de la American Chemical Society, detectó pequeñas dosis de micro y nano plásticos al interior de las bolsitas de té. Estos fragmentos miden hasta 100 nonómetros, lo cual es microoscópico, pues un cabello humano mide 75 mil nanómetros.

Estos microplásticos no sólo se han detectado en las bolsas de té, sino también en botellas de agua y algunos alimentos, reveló Nathalie Tufenkij, ingeniera química de la Universidad de McGill y una de las participantes del estudio. Por tal motivo, los investigadores estudiaron cuántas partículas se liberan en el té.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores usaron cuatro marcas de té -no se revelaron los nombres- y vaciaron su contenido en agua caliente: hallaron 11 mil 600 millones de partículas de microplásticos y 3 mil 100 millones de partículas de nanoplásticos en el líquido, una cantidad que se consideró elevada con respecto a otros alimentos.

¿Qué efectos tienen los fragmentos de plástico?

Con el objetivo de determinar los efectos de las nanopartículas y micropartículas de plástico, los académicos usaron pulgas de agua -unos crustáceos diminutos y que sirven de alimento para algunos peces-, los cuales presentaron cambios en su anatomía y comportamiento al ser seres microoscópicos.

Sin embargo, los académicos aún indagan los efectos que tendrá en los seres humanos el consumo de nanoplásticos a largo plazo: tampoco hay datos concluyentes sobre qué enfermedades pueden ocasionar.