Activación de la economía maya

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Fundación usa el turismo como vía para el desarrollo

A 16 años de creada la Fundación Haciendas del Mundo Maya, cerca de 50 comunidades de la Península yucateca se benefician con sus programas de vivienda, educación, salud, rescate de la medicina tradicional e infraestructura comunitaria.

Con una visión de turismo sustentable, el proyecto surge como un eslabón en la visión de un grupo mexicano de emprendedores comprometidos con el desarrollo sustentable del país y en especial de la Península de Yucatán, y es hoy motor del avance comunitario para generar oportunidades de desarrollo sostenible.

Carola Diez, presidenta de la fundación, explicó que Haciendas del Mundo Maya consiste en una ruta de hoteles boutique y exhaciendas henequeneras restauradas con la visión de constituirlas en un modelo de turismo sustentable, generando una activación socio-económica de impacto micro-regional.

Compromiso

Paralelo 19, explicó, es el grupo que opera las Haciendas del Mundo Maya, cinco en la Península, todas ellas con un fuerte compromiso de activación económica en las zonas donde funcionan.

Entrevistada en el marco de una exposición de Taller Maya, uno de sus programas que actualmente exhiben sus obras en el Gran Museo del Mundo Maya, Carola Diez explicó que la fundación surge del comprender de los empresarios que rescataron las haciendas, los desafíos del pueblo maya y entender que generar ingresos y empleos no era suficiente, había que ir más allá.

“Era necesario prestar atención a las necesidades de vivienda, salud y vulnerabilidad en la que vivía el pueblo maya en el entorno de las haciendas “, dijo.

La primera

En 1996, recordó, se abrió la primera hacienda en Temozón Sur y la más reciente fue la de Campeche, en Puerta Campeche.

Hoy el proyecto está presente en los estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, a través de un modelo holístico, con un abordaje interdisciplinario, que se estructura en un programa de desarrollo integral comunitario, el cual abarca seis áreas estratégicas: Desarrollo Humano, Recursos Naturales, Vivienda e Infraestructura, Empresas Sociales, Educación y Salud.

“La fundación surgió en 2002, luego del huracán ‘Isidoro’, precisamente por ese compromiso empresarial de trabajar con las comunidades rurales”, dijo Carola.

También explicó que el principal objetivo de inicio fue vincularse con las comunidades del entorno, pero luego el compromiso se extendió y se está en cerca de 50 poblaciones con distintos programas: vivienda, educación, salud, rescate de medicina tradicional, en Santa Rosa, donde al año se realizan dos encuentros de médicos tradicionales”, dijo Carola.

Además impulsan la apertura de 19 bibliotecas con internet satelital a las que acceden no solo estudiantes sino hasta empresarios de las comunidades que necesitan hacer sus facturas en línea. El programa de vivienda se hace con aliados, como el gobierno del Estado y las fundaciones ADO o Kellog’s.

La fundación promueve el programa de talleres mayas, que no solo son espacios de muestra y venta, sino también de construcción de infraestructura. Cuentan con baños, equipo, acompañamiento y capacitación.

“Generamos una propuesta de valor para la activación económica de la Península a nivel de comunidades rurales”, dijo Carola Diez.

Haciendas Hoteles, detalló, son cinco y el grupo empresarial opera una empresa que se llama Catherwood Travels, y ahí también hay propiedades, como casas restauradas que se ponen al servicio de viajeros.

Conservación

Las iniciativas de desarrollo social siempre llevan el foco de conservación patrimonial y cultural, pero con un enfoque orgánico, y la conservación de la naturaleza en alianza con instituciones como el Centro Internacional para el Mejoramiento del Maíz y el Trigo, dijo.

Este es el programa de milpas sustentables de la Península de Yucatán y en el cual se trabaja en 30 comunidades, indicó.

Carola Diez apuntó que la fundación busca igual promover el desarrollo socioeconómico en comunidades mayas de la Península a partir del reconocimiento de su patrimonio cultural y natural como un valor y un capital para generar y producir.

En la actualidad trabajan en Temozón Sur en la comunidad de Abalá; en Santa Rosa de Lima, Santo Domingo y Chunchucmil, en Maxcanú; Itzincab Cámara en Tecoh; y Tixcacaltuyub y Yaxunah en Yaxcabá.

En Campeche están en Uayamón, en Quetzal de Laureles, que es una comunidad de refugiados guatemaltecos, aunque ya son mexicanos, de tres o cuatro generaciones en el país, y en Calakmul, en comunidades como El Hormiguero y Cristóbal Colón.

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